El país de las emociones. Carta a un voluntario

Fue en el verano de 2008 cuando aterrice en nicaragua y creo q ya nunca mas despegue  de ese maravilloso pais.
A dia de hoy puedo decir que ser voluntario DSF en Nicaragua es de las mejores experiencias que he tenido en toda mi vida.
Lemas como "somos uno" o "valores" se te quedan grabados a fuego para siempre. Y eso es por que el trabajo duro de jornadas muy largas, el compañerismo, el trabajo en equipo, la solidaridad con las comunidades mas desfavorecidas y el buen rollo reinante de 30 personas que conviven 24 h. para todo; no te puede dejar indiferente jamas.
Solo puedo estar agradecido a este proyecto,ya que considero que me ha cambiado la vida. Me ha heccho crecer como persona y profesionalmente, aprendiendo a valorar mil detalles que en la vida cotidiana se te escapan. Me ha dado la oportunidad de sentir una satisfaccion personal inmensa al poder dar lo mejor de mi a traves de la odontologia y que encima esto se viera recompensado con una y mil sonrisas.
Me considero un "nicadicto". Este pueblo humilde, sin nada y con un futuro proximo muy negro... Son capaces de darte todo lo que tienen a cambio de la ayuda prestada. ¡Esta actitud de gente tan necesitada te cambia la perspectiva de todo!
De este voluntariado podria contar mil anecdotas inolvidables, momentos unicos y especiales, pero sobre todo me quedo con la gente que conocí y que a dia de hoy muchos de ellos son una parte imprescindible en mi vida, practicamente mi familia.

Si estas leyendo esto,no dejes escapar el tren de nicaragua,no conozco a nadie que rechace voluntariamente a pasar el mejor verano de su vida!!!yo por suerte he pasado unos cuantos....

                                                                                            Héctor Alonso, Voluntario DSF 2008, 2009, 2010 y ...


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